miércoles, 24 de febrero de 2016

LEDA ATÓMICA



Sediento de saber lo que Dios sabe, 
Judá León se dio a permutaciones de letras 
y complejas variaciones 
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave”

Jorge Luis Borges
El Golem




     Ahora tengo claro que es muy difícil que una mujer ame a un hombre como Laura ama a Claudio.      Y aunque él me odie por decirlo, es puro azar. Una suerte bárbara tuvo este muchacho de que una mujer como Laura se haya enamorado de él.
     A ellos los conocí en la época de las discusiones con Ale.
     Siempre nos peleábamos.
     Cuando discutíamos delante de Claudio, él se quedaba en silencio y nos miraba imperturbable detrás de la neblina de uno de sus Parissienes. En medio de los gritos y los reproches cruzados que nos arrojábamos con Ale, yo intuía que Clau estaba absorto persiguiendo una idea que desde hacía un tiempo lo mantenía alejado de las disputas que Alejo y yo manteníamos casi a diario. Nos peleábamos por cualquier cosa, nunca era nada importante, generalmente eran idioteces. Nos trenzábamos en discusiones feroces por el turno en el flipper, por quién iba parado o a quién le tocaba pedalear en la única bici que teníamos o por un vaso de agua. Algún día deberé escribir la historia de como Alejandro quedó tendido en la calle y con el treinta y ocho corto de un policía contra la cabeza por una pelea que empezó por un vaso de agua. Las peleas casi siempre terminaban igual, o bien Ale se enojaba y se iba furioso de donde quiera que estuviésemos o yo intentaba una reconciliación pidiendo disculpas en las que ni él, ni yo por supuesto, creíamos que fuesen sinceras. En esa época siempre estábamos los tres juntos. Terminaba la década del ochenta, eran los tiempos en que los cigarrillos cambiaban de precio a diario. Incluso era normal que el mismo paquete de cigarros tuviese un precio diferente entre kioscos que estaban separados por unos metros.
     Pero siempre, siempre discutíamos.
     A veces había treguas, como cuando nos poníamos los tres a jugar a las cartas de madrugada y apostábamos por quienes dormiríamos en las dos camas que había y quién lo haría envuelto en una frazada en el piso de baldosas heladas de la casa de Claudio. Pero si pasaba un día o una noche de paz, al otro día volvíamos a discutir:

-Te puse veintidós papas fritas, Ale.
-¿Que?
-Veintidós ¿ves?, te puse veintidós papas fritas.
-¿Qué?, ¿las contaste?
-¡Claro!, hay que ser justos. Equitativos.
-Yo no puedo creer que te hayas tomado el trabajo de contarlas.
-No quiero que pienses que me aprovecho de la situación, o algo así.
-¡Pero Germán! Las papas fritas se sirven a ojo y listo ¿qué importa unas más o unas menos?
-A mi me gusta ser justo, preciso y exacto. Más con vos que te enojás por cualquier pavada.
-¿Y vos también te pusiste veintidós?
-No, yo me puse diecisiete… para equilibrar.
-¿Para equilibrar que cosa?
-Las milanesas son impares, hay tres, yo me agarro dos y, en compensación, te doy a vos mas papas fritas.
-¡No podés equiparar una milanesa con cinco papas fritas!
-¿Por qué?
-¡¡Porque una milanesa tiene más valor que cinco papas fritas!!
-¿Y eso? ¿desde cuándo?
-¡Desde siempre Germán! y desde cualquier punto de vista. Una milanesa siempre es más que cinco papas fritas. Además… ¡¡cinco papas fritas !!
-¡Ahhh! ¡Ahora me vas a acusar de injusto solo porque para vos la milanesa tiene más valor que su guarnición!
-Andate al carajo…
-Son finitas ¿ves? Parecen grandes porque las empané dos veces.
-No me hables más, por favor. Que tipo imbécil
-¿Ves que te enojás por una pavada... bueno...por cinco pavadas.
-Callate idiota!!
y asi...
     Y Claudio nos miraba imperturbable. Encendía uno de sus cigarrillos negros y se quedaba detrás de su mirada de flequillo y ojos verdes. Alguna vez Ale me dijo que Clau no intervenía porque eran discusiones idiotas. Yo asentí sin decirle nada, pero íntimamente pensaba que su comportamiento apático se debía a que ya había almorzado.
     A veces organizábamos reuniones que tenían como excusa la música o la militancia o una cena. A veces era un cumpleaños, pero casi siempre nos reuníamos porque nos gustaba estar juntos. Claudio y Laura eran compañeros de colegio, pero yo los conocí en situaciones diferentes. Esa noche, además de ellos que se entretenían en la cocina amasando pizzas y riéndose, también había gente de las agrupaciones políticas en las que cada uno de nosotros militábamos. La verdad es que no importaba si tal era de una agrupación o de otra, porque casi siempre había “federaciones” que nos aglutinaban a todos. Me fui un rato al balcón a fumar y a ver la luz del faro, apenas un resplandor, debajo de la Cruz del Sur y encima de los techos de los galpones del puerto. Laura se acercó con las manos llenas de harina, odiaba la incertidumbre y también las certezas como bloques de mármol. A Laura le gustaba estar, dejarse llevar por la sucesión de días entre fotos de niños y aromas de tilo.
-Ya sabés -me dijo. -A mi no me gustan los compromisos, pero hoy voy a hacer la apuesta más grande de mi vida, quizás la única. Voy a ponerme formalmente de novia con Clau- Laura se sacudió un poco las manos y sacó de uno de los bolsillos del pantalón un papel doblado prolijamente en cuatro pliegues. Yo me imaginé lo que era y acerté. Me mostró un mandala. Laura hacía mandalas todo el tiempo con biromes de tinta azul, roja y verde.
-Claudio va a ser el hombre de mi vida, mi compañero. Tendremos tres hijos y vamos a comer pizzas todos los domingos a la noche-
-¡Buenísimo! -le contesté- yo quiero ser el padre del primer hijo.
-¡No boludo! -pero vas a ser el padrino ausente del primero.
-¿Y por qué ausente?
-Porque vas por el contorno de los mandalas. Solito y por el filo. Guardalo.
-¿Y éstos números?- le pregunté.
-Claudio me los dictó, no sé... Cada día está más raro.
-Cero tres cero tres diecinueve noventa y uno- leí.
-Hay que jugarle a esos?- le pregunté
-No creo, Claudio no juega.
     Dejé a Laura en el balcón y fui hacia mi habitación. Abrí la puerta, en mi cama estaba Ale besando a Lara. A Lara, mi novia.
-¿Qué mierda hacen? Pregunté más sorprendido que enojado.
-¿No te enseñaron que antes de abrir una puerta cerrada tenés que golpear? -me dijo Ale incorporándose un poco con el codo apoyado en el colchón.
-¡Pero si es mi puerta forro!
- Eso no tiene nada que ver, ¿cuándo ves “tu” puerta del baño cerrada (lo dijo recalcando el “tú”) y tenés invitados, acaso no golpeás?
-Golpeo por si hay alguien cagando, ¡pero no me puedo imaginar que detrás de la puerta cerrada de mi habitación mi amigo se está garchando a mi novia!
Lara nos miraba sin decir palabra.
-No estábamos garchando. Me dijo Ale encendiendo un Derby.
-Ah no? Pregunté incrédulo mirandolos.
-Si hubieses venido dentro de veinte minutos no se.
-¿Qué, te hacés el cínico forro? ¿Me estas fumando mis cigarrillos también?- pregunté alarmado.
-Tenía un paquete de Marlboro pero no lo encuentro. Me contestó Ale.
-Me los fumé esta tarde- le respondí. -No encontraba los mios, te abrí el morral y te los saqué.
Ale saltó de la cama, se subió el cierre del pantalón y poniéndose la camiseta me empezó a gritar: -¡me tenés harto!..¡siempre hacés lo mismo! Y aprovechó para tomárselas haciéndose el ofendido.
Me quedé mirando a Lara. -¿estás enojado? -me preguntó. -No, no sé. Que se yo- le respondí distraído.
-Yo te amo a vos, debe ser por el alcohol- me dijo para calmarme
-¿qué cosa?
-lo de Ale, Ger... estás un poco raro, como ido-
-lo que pasa es que Lau me dijo algo que me dejó pensando.
-¿que cosa te dijo?
-Recorrido perimetral, a veces verde a veces azul, y el azul se aleja
-¿Y eso? -me preguntó aliviada por el cambio de tema.
-Doppler
-¿querés algo de tomar?
-No, quiero tomármelas.
¿Adónde?
-Lejos.
     Alguien tocó delicadamente la puerta del cuarto donde estábamos con Lara. Claudio se asomó y reclamó su campera, -está por aquí y también un libro-. -¿Éste libro?- -Si- -¿qué es esto Clau? -un libro sobre la Teoría del Orden. -Ahh, mirá vos ¿y de que va? -No importa-, me contestó un poco seco Claudio y sin mirarme. -No es un tema para contestar con boludeces... de las tuyas-. Me quedé sin palabras y Lara se encogió de hombros con una semisonrisa. -En la semana hablamos- me dijo Claudio. -Igual te dejo con una pregunta..., ¿vos sabés que le dijo Gorvachov a Reagan? -¿qué es una adivinanza?- Le pregunté -No, es un trabajo, cursos de ruso, el martes hablamos-
Nos dimos un rápido abrazo y se fue
-Está medio raro Claudio, me comentó Lara
-Para mi está igual que siempre
-No se, me parece como mas serio, concentrado...igual que vos, ¿ahora en qué pensás?
-¿Reagan sabe ruso?
     De a poco la gente se fue yendo de casa. Me quedé solo recogiendo las cosas. Una nube azul de tabaco flotaba a media altura. Yo iba y venía de la cocina con los ceniceros llenos de puchos aplastados, vasos, platos de plástico y servilletas de papel arrugadas. Sobre la tele apagada estaba el mandala que había hecho Laura, abajo del dibujo las cifras estaban tan remarcadas que el trazo había atravesado el papel. Mas o menos estaba todo en orden. Antes de dormir salí al balcón. El viento venía del sudeste con el olor de las fábricas de harina del puerto. Me terminé el cigarro mirando fijamente el resplandor hipnótico del faro.
     El martes fui a la casa de Claudio. Me dijo que teníamos que ir a una imprenta. Que nos darían unos afiches para pegar en la calle. Tomamos mate hasta que se terminó el agua de la pava, después salimos y bajamos por Castelli hasta Arenales. En la imprenta nos dieron sesenta carteles El primero lo pegamos en la esquina de España y Colón. Desplegamos el cartel y allí había una foto gigante de Mijail Gorvachov sentado frente a Ronald Reagan y abajo en grandes letras amarillas decía: “¿Qué le dijo Gorvachov a Reagan ? ¡¡Estudie ruso!!
-¡Pero esto es una pelotudez!- dije yo, -Acaso Reagan estudió ruso?-
-Dejate de joder Germán- me contestó impaciente Claudio -Terminemos que me tengo que ir a la biblioteca-
-¿y que vas a hacer?
-Hay una charla sobre la Proporción divina-.
-¿vos estás bien Claudio?, que cosas raras q andas leyendo... ¿Y eso de la proporcion divina que es? ¿90-60-90?-
-No, la proporción divina es un mensaje del universo, es La Razón Dorada, La Unicidad de Dios, La omniprescencia- me dijo Claudio con los ojos brillantes y algo perdidos.
-Ahhh!!- exclamé yo sin entender nada. ¿Puedo leer el mensaje?
-El mensaje está en las ramas de los árboles, en las nervaduras de las hojas... en el caparazón de cada uno de los caracoles. Dalí también vió el mensaje, y pintó el cuadro más perfecto de la historia, Leda Atómica, donde todo flota y nada se toca.
-Ahh...- volví a asentir, pensando que mi amigo no estaba del todo bien.
-Muchos vieron el objeto perfecto... ¡¡El dodecaedro Germán!!- me gritó
Me asusté un poco, Claudio revovía su bolso frenéticamente.
-Mirá- me dijo extendiéndome un papel.
Miré la hoja sin entender nada...
Ésto es lo que había escrito mi amigo en el papel:


-¿Y para qué es todo esto Clau?
- Porque hay quienes creen que vivimos inmersos en un caos , pero yo creo que todo tiene un orden y una razón de ser.
-¿No hay casualidades?
-No, hay destinos. Pero no están prefigurados, hay que saber por donde andar e ir tomando las variables adecuadas.
-¿Vos crees en Dios Clau?
-No, yo creo en Fibonacci, en los pétalos perfectos, en el orden que nos rodea y en el caos que acecha el orden. La inestabilidad de Bénard...
     Después de esa conversación anduvimos un poco distanciados. Yo me fui a vivir a Buenos Aires poco después del nacimiento de Leda, la hija de Lau y Claudio. Cada tanto tenía noticias de ellos por amigos en común. Claudio estaba cada vez más alejado de su casa y Laura laburando full time para mantener todo en un equilibrio que los estaba devastando.
     Pasaron años.
     Y una vez, de viaje en Mar del Plata, toqué el timbre de la casa en donde vivían. Nos abrazamos con Laura y me empezó a contar la obsesión de Claudio.
-Me tiene podrida Ger. Ve progresiones, cuerdas y tangentes por todos lados. Es insoportable. Mirá esto, me abrió la puerta de la habitación y vi que una de las paredes estaba cubierta por un galimatías de fórmulas, números y observaciones. Hace diez años que está estudiando los números que salen en la lotería cada día. Está obsesionado. Hizo ensayos tres o cuatro veces con poca guita y acertó. Pero él me dice que hay que esperar un poco más.
-¿Y ahora dónde está?- Le pregunté.
-Le acertó a un numero de tres cifras, fue a cobrar la guita. La verdad es que parece que funciona-
     Estábamos tomando mate y comiendo las facturas que les había llevado cuando apareció Claudio. Leda y sus dos hermanitos miraban la tele en la cocina. Estaba exitadísimo. Hacía años que no lo veía. Ahora tenía una barba frondosa, estaba un poco más gordo pero seguía con la mirada incendiaria. Me abrazó rapidamente, como si nos hubiésemos visto esa misma mañana, se sentó frente a nosotros y le dijo a Laura que el día había llegado.
-Ya está. A partir de mañana no voy a seguir leyendo aritmética, no trigonomtría, no geometría. Dejo atrás a Pitagoras, dejo atrás a Kolmogórov y su teorema, y dejo para siempre a Jacques Philippe Marie Binet que no descubrió nada pero simplificó todo...
-En serio?- le preguntó Laura incrédula, que no sabía quienes eran los tipos pero estaba aliviada de saber que su marido iba a dejar la locura.
-Si, escuchame- le dijo Claudio entusiasmado agarrándole las manos. -Sé que numero sale mañana en la quiniela. Mañana sale el 16889. ¡Te juro Laura!, hace diez años que sigo los números, vos sabés.
-Si, pero...- dudó Laura
-¡¡Toda la guita a ese número Laura!!- gritó Claudio levantándose de un salto.
-Claudio, ¿estás seguro?- Dije intentando hacer entrar en razón a mi amigo.
-¡Vos no te metas! que ella te diga la cantidad de cuadernos llenos de información que tengo. Las veces que dije “hoy sale éste número” y salía el numero ¿si o no Lau? ¿¿si o no??
-Claudio, jurame que estás seguro y yo te creo amor-... le contestó Laura vencida.
-Estoy tan seguro como estoy seguro de nuestro amor y nuestra familia.- le dijo Claudio muy serio.
Laura se levantó y desapareció del living unos minutos
-Y vos en que andás Germán? ¿amores, laburo?- me preguntó.
-Estoy de novio con una chica
-¿De Buenos Aires?
-Si, de Villa Crespo
-ah...
-Y estoy laburando en un restaurante de lujo
-¿Cocinás?
-No, limpio la grasa de los hornos, de las freidoras, y eso...
-Que interesante- dijo Claudio con la vista perdida en una de las paredes, lo cual me hizo dar cuenta que no me estaba escuchando.
Laura regresó con una cajita.
-¿Cuanto hay? Le preguntó Claudio
-Todo, Clau, todo lo que ahorré en estos años.
-Tranquila mi amor... es el 16889. En rato vengo-
     Yo aproveché y salí con Claudio. Intenté alguna charla sobre los viejos tiempos. Pero Claudio iba a paso rápido sin darse cuenta que yo estaba a su lado. Nos despedimos en la puerta de una agencia de lotería y me fui al asado en la casa de uno de mis hermanos.
     Al otro día me fijé en los resultados.
     Salió el 21312.
     En la ruina y sin ahorros Laura abrazó a su esposo sabiendo que jamás podría amar a nadie como amaba a su compañero.
     Y Claudio nunca llegó a entender el mecanismo exacto y la lógica perfecta que rige al juego y al amor.




viernes, 19 de febrero de 2016

-¿HOLA SUSANA?


Mucha tropa riendo en las calles
con sus muecas rotas, cromadas
y por la carretera vallada
escuchás caer tus lágrimas.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Los inocentes son los culpables
dice Su Señoría
(El Rey de Espadas)
Charly García

-¿HOLA SUSANA? ¡QUEREMOS COGER COMER!

El telediario pasa una noticia tras otra. en Corea del Norte un misil le saca la lengua al Tío Sam, los iraníes (siempre) traman algo, superproducción high tec en China, el Frente Polisario avanza a Sáhara Occidental desde Argelia. Un informe muestra gente vomitando en Haití. ¿Qué está pasando? Los haitianos están furiosos por la peste de cólera que se extiende por la parte oeste de la isla que comparten con los dominicanos. Le echan la culpa a los Cascos Azules nepalíes. Al parecer, en Nepal, el cólera es epidemia. Los soldados han tirado sus desperdicios en el río Mirebalais y desde allí la mierda se extendió por todo el país e incluso a la vecina República Dominicana. Hacía cien años que no se registraba un brote de cólera en Haití. Según estudios de laboratorio la cepa detectada que ya causó 1.000 muertos y ha infectado a 15.000 es de origen surasiático. Una vez más la ONU, literalmente, se cagó en ellos.
      La furia de los haitianos con piedras y palos se ha dirigido contra los Cascos Azules. Dos manifestantes han muerto y otros treinta han sido heridos, la réplica violenta de los soldados “pacificadores” ha sido en legítima defensa, según informa la ONU.
     Estábamos equivocados quienes pensábamos que algunas culturas tomaban los desastres naturales o provocados como un “castigo divino”. No es así, muchos se rebelan y nos revelan una dignidad que no aparece en los noticieros cuando los muestran impávidos con moscas alrededor de los ojos, o filman niños con panzas hinchadas por el raquitismo. No es algo natural para ellos el hambre o las enfermedades. No es algo aceptado aunque nos quieran vender eso.
     Los soldados de las Naciones Unidas han actuado en legítima defensa, vuelvo a escuchar. Los soldados tienen inmunidad jurídica. Pero más allá de eso, sobre los soldados hay más broncas que no aparecen por la tele. ¿Los haitianos atacan a las tropas de las Naciones Unidas por el cólera o hay algo más?.
     Las denuncias por abusos sexuales contra las fuerzas de paz de las Naciones Unidas se extienden por el mundo y a través de los años. Los soldados denunciados y encontrados culpables son simplemente repatriados a sus países donde no se les hace ningún tipo de juicio. Están plenamente probadas las denuncias por violaciones en masa hechas por Cascos Azules en República del Congo, Burundí, Sudán, Kosovo, Liberia, Costa de Marfil y (adivinen)… Haití.
     En 1993 Cascos Azules belgas e italianos fueron acusados en Somalia por actos de tortura, sadismo y violación. En ocasión de la operación “Restablecer la Esperanza”, ordenada por las Naciones Unidas, el sargento belga Dirk Nassel del Tercer Regimiento de Paracaidistas, fue acusado de golpear y humillar a un menor somalí. El sargento admitió los cargos y como descargo dijo que los menores iban continuamente a la base a mendigar comida. Obligó al niño de religión musulmana a comer carne de cerdo, además, amarró a la víctima a un tanque de guerra y ordenó al conductor que lo pusiese en movimiento. Otros dos soldados fueron absueltos, pese a las fotos incriminatorias, por la acusación de suspender sobre una hoguera a un somalí. Los jueces entendieron que lo habían hecho solo por... ¡entretenimiento! También fueron absueltos los soldados belgas participantes de una violación a una mujer somalí en ocasión del cumpleaños de uno de ellos y a los responsables de la muerte de un niño que fue sorprendido tratando de robar comida en la base Kisamayo. Al chico lo encerraron durante dos días en un contenedor metálico bajo los rayos de sol.
     Las denuncias se acumulan un año tras otro. Redes de pederastía en el continente africano y tráfico de prostitución en Kosovo. Jane Holl Lute, asistente de la secretaría general para las operaciones de paz admitió en una entrevista a la cadena BBC que “los problemas referidos a la explotación de población vulnerable por parte de Cascos Azules han existido desde el comienzo mismo de la creación de la fuerza”.
En Haití una niña de 11 años fue violada frente al palacio presidencial en Puerto Príncipe. Otra menor declaró haber sido violada en una base naval de la ONU en el año 2008. La dinámica es casi idéntica en todo el mundo, favores sexuales a cambio de alimentos. En 2007, el diario Los Angeles Times informó que, en Haití, "niñas de 13 años tenían sexo con soldados de paz de la ONU por un dólar".
Según un informe de la organización británica Save the Children efectuada en el año 2008, más de doscientos cincuenta niños de entre seis y diecisiete años admitieron haber sido víctimas de manoseos, relaciones forzadas o participación para filmes pornográficos por parte de fuerzas de paz. Al mismo tiempo la organización destaca que un gran porcentaje de víctimas no denunciarían lo vivido por temor a las represalias o a ser estigmatizados por su mismo entorno social. Cada uno de los niños dijo que conocían a su vez otros diez casos más de este tipo de comportamiento por parte de tropas o por empleados de organizaciones de ayuda.
Pese a que la ONU instó a los gobiernos de todos los países participantes en operaciones de paz para que se comprometan y juzguen y condenen a los soldados implicados en estos delitos, solo dos se hicieron eco, Sri Lanka y Sierra Leona. La mayoría de países no se hacen cargo del comportamiento de sus soldados más allá de sus fronteras.
En el informe citado anteriormente de Save the Children, se destaca que además de las fuerzas de ONU, otras veintitrés organizaciones de ayuda asociadas a estas acciones fueron acusadas por sus víctimas durante las entrevistas realizadas en el año 2008. La directora de Save the Children, Jasmine Whitbread, dijo que la investigación desnuda las "acciones despreciables" de los que "abusan sexualmente de los niños más vulnerables del mundo, a los niños que se suponía tenían que proteger"
Organizaciones de Derechos Humanos de Tumaco, en Colombia, han acusado a militares de los Estados Unidos de prostituir a menores de edad entre los años 2003 y 2007. El personal militar que se hospeda en hoteles cinco estrellas y que están allí para la lucha antinarcóticos, pagan por los favores sexuales con teléfonos celulares de alta gama. No solo tienen relaciones, también hacen cintas de video que se distribuyen en un mercado mundial y clandestino. Los embarazos y enfermedades de transmisión sexual se están extendiendo entre las menores y es un hecho imparable a raíz del miedo a denunciar por la complicidad de las autoridades locales y la absoluta impunidad de los extranjeros.
La flamante ministra de Relaciones Exteriores de la República Argentina es Susana Malcorra, Desde 2004 se desempeñó en la ONU como Directora de Operaciones y Directora Ejecutiva Adjunta del Programa Mundial de Alimentos. Fue acusada por delegados italianos y británicos por la burocracia impuesta durante la crisis en Darfur. Además, según cables y documentos filtrados por Wikileaks, trabajó a favor del gobierno de los Estados Unidos incorporando gente que le han sugerido en distintos puestos de trabajo, dándole de algún modo la razón a Diosdado Cabello, titular de la Asamblea Nacional de Venezuela, que la acusó de pertenecer a la CIA. Un tribunal integrado por tres jueces independientes convocados por Ban Ki-moon, llegó en diciembre de 2015 a la conclusión que los funcionarios de la ONU, encabezados por Susana Malcorra, Jefa de Gabinete de la ONU, habían intentado silenciar y ocultar los abusos sexuales a menores de edad perpetrados por los Cascos Azules de la ONU y fuerzas de paz de Guinea, Chad y Guinea Ecuatorial en misiones en el continente africano. En total son 13 abusos sexuales a niños por parte de 16 soldados en un campo de refugiados en República Centroafricana. Pese a todo, Ban Ki-Moon felicitó a Malcorra por el nombramiento en el gobierno argentino y declaró que en las Naciones Unidas cumplió sus funciones con “gran distinción” O sea, una salida honorable.
     El 18 de febrero de 2016, el diario Clarín (el de la corneta), publicó que Susana Malcorra estuvo hace pocos días reunida con Ban Ki-moon y que le entregó tres cartas firmadas por el presidente Mauricio Macri. En una de esas cartas el presidente Mau se compromete a aportar con presencia argentina las tropas de Cascos Azules.
     La relación de Macri con los niños está perfectamente documentada en varias noticias de distintos medios de comunicación. El ataque con balas de goma de la Gendarmería a un grupo de niños que formaban parte de una murga de carnaval, o la complicidad con los responsables de reducir a menores de edad a trabajo esclavo en talleres textiles clandestinos. Ahora sumará una nueva relación con los más pequeños, relaciones sexuales.
     La ley de los Cascos Azules es la que ellos mismos imponen entre excesos de alcohol y cocaína. Privilegian su erección urgente y condenan a un niño a crecer (si tienen la suerte de no ser asesinados) en el miedo, la vergüenza, los complejos y el rencor. La contradicción de defender la paz con asesinatos, torturas y violaciones no parece advertirla algunos medios de comunicación que se ponen de acuerdo para envolver a ciertos hijos de puta en un aura de política humanitaria correcta y de ojos azules.


     Los soldados ya están listos para una nueva misión. Preparan sus enseres fundamentales: drogas, balas, cámaras de video y preservativos...