viernes, 15 de enero de 2016

STUD

      El ritual de los domingos comienza cuando Natalia sube la persiana negra metálica de la bicicletería pintarrajeada con un graffiti de color rosado con una “L”, una “P” y una doble “Z”. Las líneas de las letras forman caprichosos arabescos y ocupan toda la superficie opaca. Natalia entra y camina hasta la pared azul del fondo donde, en el centro, hay un logo de una bici dibujado con pintura blanca. Empotrado en la pared y en el extremo inferior izquierdo está el tablero eléctrico. Enciende las luces, prepara la planilla del día y se sienta a esperarnos en una silla plegable de madera debajo del toldo celeste que está en la entrada del negocio. Alterna el cigarrillo con el mate amargo. De a poco vamos llegando todos los del grupo. Mientras, Natalia se dedica a alquilar las bicicletas. Si el día está lindo se alquilan todas o casi todas ellas. Tiene un plantel de sesenta bicis. Son todas iguales, el cuadro de cada una es de color celeste pálido casi blanco y los puños de los manubrios de un material marrón parecido al cuero. Cada bicicleta tiene una cesta y un juego de luces, blanca la de adelante y rojo intermitente la de atrás. Paula y Jesus son los que traen el vino y las cervezas, Oscar se encarga de los cubiertos y el pan. Y yo, apenas llego, me voy al patio que está detrás del local y enciendo el fuego para el asado. Charlamos de cosas intrascendentes mientras tomamos vino y fumamos. Casi siempre las charlas tienen que ver con eventos que ocurren en la semana. Cosas de política o del trabajo de alguno de nosotros. Paula nos cuenta que tiene ganas de hacer un viaje a Eslovenia. ¿Por qué a Eslovenia? -le pregunto. -Porque tengo familia y quiero conocerlos. Viven en un pueblo que se llama Sezana. Parece que es un lugar precioso. Uno de mis tios cria caballos- me dice entusiasmada. ¿Por ahí vive Drácula? -le pregunto haciendome el chistoso. -¡No animal!- Drácula es de los Cárpatos y ésto está cerca de los Alpes.
      Jesús está en cuclillas ante una de las bicis. Le revisa la cadena, las luces. Acaricia el sillín y con unos golpecitos comprueba la presión de las ruedas. Toma un sorbo de vino tinto mientras su mirada recorre las líneas onduladas de los cables de los frenos. Dice algo en voz baja como para sí mismo o para la bicicleta. Natalia le pregunta y él le dice algo sobre que el color de las bicis, con el tiempo, se vuelve blanco. Natalia me mira y me hace un gesto con el índice de su mano derecha en la sien. Oscar, mientras tanto, trata de convencer a Paula que no hay un lugar mejor en el mundo que Tailandia, y que la reunión familiar debería ser en la isla de Ko Muk.

      Cerca de las dos de la tarde ya están casi todas las bicicletas alquiladas. El sol está en el centro del cielo azul y el calor se desparrama por la plaza. Solo quedan un par colgadas, la 19 y la 5 y también la 11 que es la que está revisando Jesús que dijo que si quedaba sin alquilar iría a dar una vueltecita luego del asado. Todos pensamos lo mismo, con la cantidad de vino que toma lo mas probable era que se quedara durmiendo debajo del toldo. Esta vez puse tira de asado y chorizos. Primero hice fuego con cuatro kilos de carbón y un poco de papel de periódico. No se porqué antes de poner el papel en forma de bollo, tengo necesidad de leer los titulares que están impresos. La verdad es que me importa muy poco lo que digan, son hojas viejas que Natalia guarda justamente para encender el asado. La hoja que agarré es de noticias internacionales, mientras se quema alcanzo a leer algo sobre una inundación en la ciudad de Leeuwarden, que no sé donde queda. Cuando el fuego está crepitando dejo que la parrilla se caliente y con un pedazo de grasa la limpio. El carbón, una vez que se ha puesto grisáceo, lo coloco en forma de corona alrededor de la parrilla y reservo cerca de la mitad de las brasas para ir agregando durante el transcurso del asado. Para comprobar que la temperatura es la correcta hay que poner la palma de la mano apenas por encima de la parrilla. El calor debe ser fuerte pero no al punto de que haya que sacar la mano inmediatamente. La carne se apoya del lado del hueso y tiene que estar salada previamente con sal gruesa. No me pregunten, no sé por qué mi viejo me enseñó así. Una vez estuve a punto de preguntarle el porqué de la sal gruesa, pero me acordé que cada vez que le preguntaba “por qué” el siempre me respondíía “porque si”, asi que como sabía la respuesta me quedé callado. A todos les gusta como queda la carne. Despues de un rato se ponen los chorizos. Previamente se los enjuaga en agua, tampoco sé por qué, pero asi es como me enseñaron. Se ponen sobre la parrilla sin pincharlos. Cuando la carne que rodea el hueso está hecha es cuando se dan vuelta las costillas y también los chorizos. Justo antes de servir hay que pinchar los chorizos teniendo cuidado de no quemarse con la grasa líquida que saldrá en forma de chorro ígneo asesino. Conozco gente que tiene marcas en las manos o en los brazos por quemaduras de grasa de parrilladas antiquísimas.
      Estamos todos en la mesa. Además de la carne y los chorizos hay ensalada de rúcula con tomate y una ensalada rusa. Jesus trajo dos botellas de vino Frisón. La particularidad del Frisón es que solo tiene una variedad de tinto. Cuando terminamos de comer Paula puso una fuente con fruta. Los párpados se me caían cuando Jesus dijo que se iba a andar en bici. Todos dimos gritos de aliento y nuestro amigo salió en medio de una lluvia de cáscaras de mandarinas y risas.
Mas tarde llegó el café y yo empecé a cabecear. Estaba sentado en una silla de playa junto a Natalia y Paula que no dejaban de hablar. Oscar hace rato que estaba acostado durmiendo la siesta debajo de alguno de los árboles de la plaza. Entre sueños se me colaban nombres que iban pronunciando las chicas. Pluto, Favory, Maestoso, Argentina, África, Rebeca... Los nombres se me mezclaban entre imágenes inconexas. No sabía si hablaban de viajes, de películas o vaya a saber de que cosas. Me desperté cerca de las seis cuando los clientes del día comenzaron a regresar para devolver las bicis. De a poco las paredes quedaron colmadas de bicicletas colgadas que formaron dos hileras de lo largo del local. Jesus tardaba en volver. Faltaba media hora para cerrar el local y la única que faltaba era la once.
      Nos quedamos fumando unos cigarrillos en la puerta del local. Estábamos sentados formando un abanico dándole la espalda a la entrada y mirando la extensión de la plaza. Fue entonces que vimos la bicicleta. Venía insegura, con el foco de delante algo inclinado y parpadeando irregularmente. Se acercaba de a poco, como cuando un perro acude a nuestra llamada un poco titubeante y temeroso. La bici venía subiendo y bajando los pedales despacio. A pocos metros delante nuestro dio dos vueltas sobre si misma, extendió el pie de apoyo y ahí se quedó. La once. Sola
Natalia agarró la bici, y sin dejar de mirarla minuciosamente nos dijo que estaba bien. Le enderezó el foco delantero y la entró con cuidado al local.
Las bicicletas no vuelven solas, dijo Paula. Lo dijo pensando en cualquier otra cosa, porque mientras hablaba no dejaba de mirar la pantalla del movil moviendo frenéticamente los pulgares abstraída en un juego.
      Cuando oscurece me gusta regresar a la parrilla y soplar con cuidado sobre las brasas tapadas de ceniza gris. Es el color anaranjado más hermoso que existe.



7 comentarios:

  1. HOLA... Muy buen retrtrato de una tarde cualquiera en un lugar cualquira de personajes reunidos por algun motivo que solo ellos conocen...me gusto...

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  2. Me pongo diez sombreros y me los saco de a uno en honor a este cuento.
    Qué maravilla, loco.
    Muchas Gracias,
    Saludos!

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  3. Francesc Bon ha borrado su post Y16W03, Germán, me quedo sin palabras. Momento histórico. Lo que nos deja sin pistas.

    (Los post de Yermán Ynob los comento en el blog de Francesc Fon. Y al revés. Pensé que lo sabías.)

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  4. Usted me deja sin palabras Alex. Me gustaria saber que es lo que hace con ellas.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. genial relato con personajes curiosos...no esperaba menos de usted estimado!!!! me encantó, gracias por participarme de esto, no conocía esta faceta...me quedo sin palabras, un saludo!!!!

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